martes, 16 de julio de 2019

Sube a la montaña




Me enamora que a Dios le gusten las montañas y tenga predilección por manifestarse al hombre cuando está en una de ellas. Esto lo vemos claramente en el antiguo Testamento.
Pero, desde la visión cristiana, podemos concluir que nuestro monte santo del encuentro con Dios es la celebración de la santa Misa, momento en el que de forma espiritual y real, subimos al monte Calvario para ser testigos y compadecer al divino Redentor que lo da todo, por amor a su Padre Dios y por amor a nosotros. Comiendo su Cuerpo y bebiendo Su Sangre somos incorporados a Cristo que nos hace Iglesia Suya, Esposa redimida. Nos abre las puertas de su cielo, si nos decidimos a querer creerle, y con su Gracia nos lanzamos al Poder de Su Perdón y Su Sagrado Corazón, forja de santos que aman a Dios.


¡Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros!

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Heme aquí, mi bella Señora,
esperanzada, Virgen del Carmen,
no tengo oro que poder darte
solo mi dolor y amor por estandarte.

Salvas con Él, hermosa Corredentora,
y huyen los demonios de ti con espanto,
tu fidelidad y humildad: Luz de aurora,
de un tiempo mejor y mucho más santo.

Me hundí en mi pecado, María compasiva,
y tú me sacaste cual Madre verdadera,
me diste a tu Híjo, y con Él a Su vera,
descubrí la virtud y el bien que se deriva.

Ahora quiero amarte y obedecerte en todo
y fallo a cada paso, cual torpe timonel,
más tú eres mi Madre y tienes el Poder
de Aquel que en tus brazos se llama Emanuel.

lunes, 15 de julio de 2019

Jesucristo, la Verdad última de cada hombre

Jesucristo no vino a sembrar paz entre nosotros.

Vino a traer una espada que penetra hasta el tuétano del alma y separa los corazones apegados al mal de aquellos que desean siempre hacer el bien, por obediencia filial a Dios.

La Luz ilumina las estancias.

Y una vez iluminadas, vemos la basura ...

y vemos también lo que está ordenado y es por ello hermoso.


¡Oh, Señor ...






Envía tu Espíritu ...






Y renueva la faz de la tierra !






domingo, 14 de julio de 2019

Bucea en tu interior





No se trata de lo que quiero ver, cuando miro hacia mi interior.

Se trata de procurar silencio y soledad y en ese ambiente, buscar a Dios en mi interior.

La fe de la Iglesia me confirma que cuando creo en Jesucristo, Él y Dios Padre con el Espíritu Santo vienen a mí y hacen morada en mí. Vienen a vivir en mí, como en un templo vivo.

¿Quiero conocerme mejor? Entonces debo bucear en mi corazón más interno, ya que allí encuentro al Señor y Él me ayuda a conocerme, es decir, conocer mis características buenas y también las malas.




Sólo así se puede dar una labor de purificación, santificación y divinización de la persona, del cristiano.

" Amarás al Señor tu Dios con toda el alma, con todo el corazón, con todo tu ser y a tu prójimo como a ti mismo. "

Esta es la meta de todo cristiano. 

Y el segundo surge siempre del primero. 

El río procede de la fuente que lo origina. 

La apostasía actual surge del olvido masivo, ó incluso desprecio, del primero de los Mandamientos. 

Puedo hacer obras sociales admirables, que si no tengo amor de Dios en mi interior, serán obras humanas, manchadas posiblemente por la raíz oculta que las origina. O no, pero no serán agradables a Dios, mientras no surjan de un corazón con Espíritu Santo, en mayor ó menor medida, según el grado de santidad de cada uno.


jueves, 11 de julio de 2019

El discurso del odio

Este es un lugar de reposo. Reposo para el alma y el cuerpo que libran a diario su batalla
Leí sobre el discurso del odio... ¿qué querrán decir esas gentes?
¿Acaso que yo opine diferente, te agrede a ti?
¿Acaso que yo crea en Jesucristo, ofende a alguien?

Cada dia entiendo menos este mundo, estas sociedades del bienestar que obsesionadas con el sexo declaran sus dogmas y sus mandamientos que todos, nos gusten o no, debemos asimilar.
¿Y dónde quedó la libertad individual?
Es un derecho humano, como dirían ustedes....
Ah, pero solo garantizan libertad para los que piensan como ustedes.
Para los que disentimos de su cosmovisión, somos los del discurso del odio.
Ya comprendo.

Es el idioma que miente, y mientras te roba la vida, te dice que te divierte,
mientras te roba lo bueno, te inocula la muerte.

Como han hecho con Vincent Lambert, que en Paz descanse.





¡Oh, clementísimo Jesús, Amador de las almas, suplícote por la Agonía de tu Corazón Santísimo, y por los Dolores de tu Madre Inmaculada, que laves en tu Sangre Preciosa, a todos los pecadores que estén agonizantes y hayan de morir en el día de hoy, en especial te pedimos por Vincent a quien han matado inmisericordemente, quitándole el alimento y el agua!

Cor Iesu in agonia factum, miserere morientium.

Cor Mariæ dolorossisimum, esto solacium omnibus agonizantibus, amen.
 

sábado, 6 de julio de 2019

Sacerdotes católicos

" La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies." 
(Lectura santo Evangelio según san Lucas 10, 1-9)


"Rogad". ¿Rogamos por esta intención?

¿Organizamos Rosarios, Novenas, intenciones de Misas, oraciones comunitarias, diocesanas, eclesiales por esta intención? 

¿Si no lo hacemos, como parece por la sequía vocacional que la Iglesia católica padece, será que nos falta fe?

¿Cómo aumento mi fe?

Lee con frecuencia los santos Evangelios en los que hallamos la Palabra divina de Jesucristo, sus hechos, su manera de ver las cosas, su doctrina maravillosa, su vida, muerte y resurrección, en definitiva, a Jesucristo mismo.

¿Quieres conocerle mejor?

Lee con frecuencia los santos Evangelios, visítale en su real presencia en la Sagrada Eucaristía, acude a la santa confesión para recibir Su Perdón de manos de un sacerdote católico...

¿Sacerdote católico?

¡Si no hay vocaciones a penas!

" Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies."
 



(Padre Jordi Carrera, misionero diocesano, fallecido en olor de santidad)


Oh Jesús, Salvador nuestro, Tú que confiaste a los sacerdotes, -y solamente a ellos-, el poder de celebrar la  sagrada Eucaristía, fin principal de su ordenación sacerdotal, perdonar los pecados, administrar los otros Sacramentos, predicar con autoridad la Palabra de Dios y dirigir a los fieles a mirar y orientarse hacia Ti, por medio de tu Santísima Madre, te ofrezco para la santificación de los sacerdotes y seminaristas, durante este día, todas mis oraciones, trabajos y alegrías, mis sacrificios y sufrimientos. 
Danos, Señor, sacerdotes verdaderamente santos que, inflamados en el fuego de Tu amor, no procuren otra cosa que Tu gloria y la salvación de aquellos que Tú  les encomiendas. Amén.
                                              
(inspirado en www.vidasacerdotal.org)